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domingo, 24 de abril de 2016

Comer en familia



Muchas veces en las entrevistas con los padres, les recomiendo "comer en familia" y si no es posible todos los días le sugiero que lo hagan los domingo pero una comida en familia de las "largas" con postre rico.
Comer en familia es un evento en donde todos se sientan a disfrutar de los alimentos, es el momento perfecto para hablar e interactuar por lo que:
  • esperamos por todos antes de comer,
  • apagamos el televisor,
  • apagamos el móvil 
  • y nos concentramos en nuestros hijos y en el resto de la familia sin riñas, sin enfados. 

Cada vez es más sólida la evidencia científica que relaciona comer en familia con el colegio. Se estima que el 40 por ciento de los niños y adolescentes que lo hacen obtienen calificaciones excelentes y dedican más horas a leer y hacer tareas, mientras que quienes comen menos de tres veces a la semana con su familia tienen el doble de riesgo de tener bajas calificaciones escolares. Este factor puede, incluso, “ayudar a predecir más el éxito académico que si el niño vive con ambos padres”, afirma Ann K. Dolin, presidenta de Educational Connections, Inc., en Washington DC.


Un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), realizado con datos de muchos países, encontró que los estudiantes que no comen con sus papás regularmente se escapan de clase con más frecuencia. Mientras tanto, los que sí lo hacen tienen
  • mejores notas en los exámenes, 
  • cuentan con mayor vocabulario 
  • mejoran sus habilidades de lectura. 
Además, disminuye el riesgo de fumar, tomar alcohol, consumir drogas, mantener relaciones sexuales sin protección e, inclusive, de suicidarse. Así lo indica el Centro Nacional sobre la Adicción y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia.
 No se sabe la razón de este efecto pero muchas teorías apuntan a que comer con los papás fortalece los lazos afectivos y mejora la comunicación, clave para evitar conflictos y violencia intrafamiliar.

La autora Kathleen T. Morgan, de la Universidad Estatal de Nueva Jersey, Rutgers, en Estados Unidos, afirma que durante las comidas las familias
  •  intercambian opiniones, conversan, 
  • construyen confianza 
  • y aprenden a hablar sin temor. 
  • Alrededor de la mesa los papás pueden forjar mejor su imagen como figuras de autoridad y se crea noción de grupo, pues es un espacio en el que se comparten ideales comunes y se transmite un sentido de pertenencia. “Esta actividad genera en el cerebro de los niños nuevas conexiones neuronales que les permiten mejorar las habilidades de socializar”, según el psiquiatra infantil Germán Casas.

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