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domingo, 5 de julio de 2015

AYUDANDO con los SENTIMIENTOS de mi hijo

ESCÚCHALE CON TODA TU ATENCIÓN
Resulta mucho más fácil contarle sus problemas a un padre que en realidad está escuchando.
Ni siquiera tiene que decir nada; a menudo, todo lo que el niño necesita es un silencio pleno de comprensión.
Puede resultar de lo más desalentador tratar de llegar a alguien que sólo finge escuchar.






NO PREGUNTE NI ACONSEJE
A una niña le resulta difícil pensar con claridad o en forma constructiva cuando alguien trata de interrogarla, de culparla o de aconsejarla

RESPONDA CON "Oh" O UNA PALABRA: "Oh… Mmm… ya veo"
Se puede brindar una gran ayuda con un simple "Oh"… "um", o "Ya veo". Las expresiones como éstas, aunadas a una actitud solícita, son invitaciones para que una niña explore sus propios pensamientos y sentimientos y posiblemente encuentre sus propias soluciones.


NO NIEGUE LOS SENTIMIENTOS
Cuando pedimos a un niño para que haga a un lado sus sentimientos negativos, por mucha bondad con que lo hagamos, el niño sólo parece cada vez más alterado.


DELE UN NOMBRE AL SENTIMIENTO
Los padres, por lo común, no ofrecen esta clase de respuesta, porque temen que al darle un nombre al sentimiento, lo único que lograrán será empeorar las cosas. Pero sucede exactamente lo contrario. El niño que escucha las palabras que describen lo que está experimentando se siente profundamente consolado. Alguien ha reconocido su experiencia interna

CONCÉDALE AL NIÑO SUS DESEOS EN LA IMAGINACIÓN
A veces, el sólo hecho de que alguien comprenda lo mucho que el niño quiere algo hace que la realidad le resulte más fácil de soportar

Información obtenido del libro "Como hablar para que los niños escuchen y como escuchar para que los niños hablen" de Adele Faber & Elaine Mazlish, 1982

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