Páginas

sábado, 13 de junio de 2015

10 ESTRATEGIAS a utilizar si tienes un alumno HIPERACTIVO en el aula

1)      Enfocando hacia lo positivo
  •     En vez de amonestar únicamente los errores del niño, trate de descubrir sus talentos, habilidades, lo que le gusta hacer y lo que le disgusta.
  •     Descubra lo que el alumno ya sabe y lo que va aprendiendo.
  •     Pregunte a otras personas, padres o compañeros qué destrezas posee el estudiante, qué le gusta más y en qué está interesado.
  •     Hágale  una encuesta de intereses personales: ¿qué es lo que más le gusta hacer?, ¿cuáles son sus características más sobresalientes?, ¿qué revistas ha leído últimamente?, ¿qué le gustaría ser de mayor?, ¿a qué le gusta jugar?
  •     Una vez que tenga una lista de cualidades e intereses del alumno, empiece a trabajar con base a ella: dele premios a cambio de conductas socialmente adecuadas (motivación externa) Seguramente el más inadaptado de sus alumnos presenta a diario algunas conductas socialmente adecuadas pero éstas quedan opacadas por la gran cantidad de comportamientos incorrectos, sin embargo los programas más efectivos de modificación de conducta no consisten en castigar sistemáticamente las conductas indeseables sino en reforzar las adecuadas.

2)      Las reglas deben ser claras y breves. Dé las instrucciones en forma específica, en diez palabras o menos, pues esto facilita el buen comportamiento. Si le dice muchas cosas el niño se distrae, se pierde, y por tanto no obedece. Dígale explícitamente lo que espera de él, con pocas palabras y repita las consignas sólo una vez para que resulte eficaz. Ud. puede realizar los siguientes pasos para asegurarse que el estudiante ha entendido una instrucción:
  •     dígale la instrucción o la regla.
  •     explíquele de qué se trata,
  •     pídale al estudiante que la repita y que le diga qué va a hacer y cómo.
    • Dé una instrucción, espere a que la cumpla y sólo entonces pídale la siguiente.
    •  No use lenguaje ambiguo como “pórtate bien” o “quiero que trates bien a tu compañero”.
    • Apoye sus indicaciones mostrando imágenes de lo que quiere que haga el alumno, incluso puede pegar las reglas  cerca del niño para que éste recuerde lo que debe hacer, la imágenes son mucho más efectivas que un reglamento por escrito pegado en la pared.
3)      Recompense la conducta sin contraponer sus expresiones. Al ver al estudiante trabajando en una tarea, atento e involucrado en ella, no lo interrumpa, espere a que termine de trabajar y entonces acérquese a él y dígale: “Muy bien, vi que estabas trabajando muy bien en tu tarea”. Esto es una valiosa recompensa para el alumno. No agregue frases como: “ya ves que si podías”, “te felicito, estás trabajando muy bien…no como ayer”, “¡muy bien! ojalá siempre estuvieras así, “me gustó mucho tu trabajo, ves cuando quieres todo te sale bien, pero cuando no..”. Cuando el profesor aplica frases positivas pero inmediatamente las acompaña de un reproche, descalificación o regaño termina por inutilizar su estrategia motivacional, esto se debe a que primero refuerza al niño e inmediatamente lo “castiga” aplicando un estímulo aversivo (desfavorable-negativo). La próxima vez que vaya a estimular a un alumno por estar sentado, por haber traído su tarea o por respetar su turno en una actividad, recuerde detenerse antes de agregar comentarios negativos extras.
4)      La recompensa regular ayuda al estudiante a aprender una conducta nueva, mientras que la recompensa ocasional le ayuda a mantener conductas que ya ha aprendido. Algunos ejemplos de refuerzos o recompensas que puede usar con un niño, además de los elogios, son:
  •     Permítale leer algunas historietas preferidas durante el tiempo libre, fije un lapso de tiempo para que no se resista a abandonar la historieta cuando Ud. necesite que regrese  a una actividad académica; pregúntele sobre la trama o contenido de la historieta e interésese por ello, esto suele ser muy apreciado por los estudiantes y aumenta la “capacidad de reforzamiento” del profesor.
  •      Que el niño seleccione un documental o película breve para verla con todo el grupo la próxima clase.
  •      Que el niño gane tiempo extra de descanso.
  •      Que el niño gane tiempo para jugar en el ordenador (sólo si es posible)
  •       Que el niño pueda realizar una actividad artística  de su interés.
  •      Que el niño pueda usar la pizarra para dibujar.
  •      Tareas privilegiadas en la clase, como ayudar al maestro a repartir el material, borrar el encerado o decidir el juego que la clase jugará.

5)      Refuerce la obediencia y los pequeños logros. Podemos reforzar la obediencia cuando el estudiante obedezca las órdenes, siga instrucciones o realice una conducta deseada, entregándole reconocimiento social, mostrando otras formas de atención positiva o afecto. El objetivo consiste en aumentar la frecuencia de la conducta deseada cada vez que ésta ocurre, ya sea en el salón de clases, en casa o en otro ambiente. Es importante identificar primero las conductas que se reforzarán y cuáles serán los reforzadores preferidos por el estudiante, un reforzador no es necesariamente algo físico que se entregará a los alumnos a cambio de sus conductas adecuadas: los elogios y las expresiones de aprobación son un reforzador poderosísimo.

6)      Costo de respuesta. Esta es una estrategia conductual efectiva sobre todo cuando un niño necesita más estructura y rutina. El costo de respuesta es una estrategia que consiste en suprimir privilegios cuando la persona a cometido una falta, también se le conoce como castigo negativo. Para que se efectivo :
  •     Que se advierta al alumno claramente la consecuencia que recibirá si no cumple con la regla.
  •      Que inmediatamente se cumpla la consecuencia advertida: nunca amenace con dar consecuencias que de antemano sabe que no va a poder cumplir pues éste es el camino más directo para perder su autoridad a través de las palabras.
  •      Que la sanción tenga relación con la falta cometida: esto permite al niño desarrollar una noción clara de justicia.

7)      Regulación de la conducta social mediante economía de fichas o puntos. A través de ésta técnica se busca que el estudiante vaya adquiriendo la habilidad de autorregularse para no perder fichas y al mismo tiempo la de esforzarse por recolectar el máximo posible.

8)      Autocontrol. Consiste en darse cuenta del propio comportamiento y evaluar su significado y sus consecuencias de acuerdo con la situación, a fin de lograr un mejor control sobre sí mismo y sobre la relación con el medio. Se puede trabajar el autocontrol de la siguiente manera:
  •     Establezca un sistema de señales o claves, entre los dos, que haga saber al estudiante cuándo es necesario el autocontrol.
  •     Identifiquen las conductas que van a ser autocontroladas.
  •     Diseñe una hoja de registro o tabla que incluya las conductas problema.
  •     Es importante proporcionar copias al niño para que las llene en situaciones acordadas, como en la clase.
  •     Al dar las hojas de registro, explique al alumno, poniéndose usted en su lugar y representando roles y situaciones de la clase, para ejemplificar cómo llenar la tabla y en qué momento.
  •       Póngase de acuerdo con el alumno para elegir una señal que signifique que debe sacar su hoja de registro y llenarla, dos golpecitos en el escritorio dados por el profesor o decirle su nombre mientras el maestro se toca la barbilla pueden funcionar; el propósito de las señales ocultas es que los demás compañeros no estén al pendiente de los comportamientos inadecuados del alumno con problemas de conducta.

9)      Advierta las consecuencias negativas de la conducta. Comunique al estudiante (solo 1 o 2 veces), en forma clara, lo que ocurrirá si no obedece. La mejor manera de dar una advertencia es mediante una frase condicional de “Si... entonces...”


10)  Claves preventivas. Son una buena estrategia para detener una conducta inadecuada antes de que comience, y así evitar una confrontación vergonzosa para el estudiante o una reprimenda frente a todo el grupo. Establezca claves o señales con el alumno, de manera que una señal o una palabra signifique que ponga o mantenga la atención, o que deje de hablar o molestar. Por ejemplo: tocar el hombro del estudiante, darse pequeños toques en la barbilla o golpear con el dedo sobre el escritorio para indicarle al niño que su comportamiento es incorrecto; si los profesores utilizan estas señales ocultas en cuanto empiezan a observar los primeros signos de inquietud podrán aún detener la emisión de conductas indeseables.

Documentación obtenida de "PROGRAMAS DE DESARROLLO SOCIAL/AFECTIVO
para Alumnos con Problemas de Conducta Instituto de Educación de  Aguascalientes, Ags.


No hay comentarios:

Publicar un comentario