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miércoles, 24 de junio de 2015

El ENEMIGO de los BUENOS PROFESORES

Después de asistir a una charla de Jaime Martínez Montero inspector jubilado y creador del Método matemático de algoritmos Abn y cuando lo acompañé a tomar café afirmaba que en los claustros la mayoría de los miembros se niegan a los cambios y a las innovaciones y los colegios pioneros en estos cambios siempre es gracias a un profesor que comienza con el Claustro casi siempre en contra y poniéndole trabas y dificultades hasta que cuando empiezan a verse los buenos resultados  poco a poco otros miembros se van sumando hasta que se implanta en todo el centro.
Esto que es un fenómeno muy conocido por todos los que trabajamos en educación lo expresaron muy bien en el blog "fracaso académico" en el artículo "el peor enemigo de los buenos profesores son sus propios compañeros" que refleja muy bien lo que he vivido durante mi vida profesional. Os copio el atículo que no tiene desperdicio:

El peor enemigo de los buenos profesores son sus propios compañeros

El peor enemigo de los buenos profesores son sus propios compañeros. Ellos son los que les ponen trabas y zancadillas para formar grupos de trabajo, poner en marcha mejoras e innovaciones, coordinar las actuaciones en cada curso y en el centro en su conjunto. Son ellos los que cuestionan y critican de manera encubierta o incluso abiertamente las iniciativas que quieren emprender. Esta situación se puede ver perfectamente ilustrada en el artículo “Sé profesor y sé sumiso” donde el autor y varios profesores que lo comentan, se burlan de manera cínica de estas iniciativas, a las que otros llaman “milongas educativas”. 

 La oposición que ejercen este tipo de profesores propicia que cuando las iniciativas para mejorar la actividad docente y/o el aprendizaje de los estudiantes, finalmente logran llevarse a cabo, sean experiencias en general de carácter individual o aisladas.

 El trabajo colaborativo, en equipo, entre los profesores de los centros educativos es poco frecuente, no porque no haya en cada centro profesores dispuestos a trabajar de esta manera, sino porque tienen compañeros que se niegan en rotundo aduciendo una inadecuada interpretación de su “libertad de cátedra” u otro tipo de excusas. 

 Esto conduce a que en muchos centros los profesores realicen su trabajo de manera individual, en soledad. Es común que no exista “ambiente de trabajo” entre ellos, o que este sea irrespirable. 

 Esto también hace que los esfuerzos y las energías de los buenos profesores pierdan eficiencia y eficacia. Y que bastantes de ellos tengan que realizar, a su vez, tremendos esfuerzos psicológicos para acudir a sus centros, que finalmente se traducen en depresiones y en el síndrome del “profesor quemado”. 

 No es extraño comprobar que cada comienzo de curso se produzca una situación paradójica: muchos estudiantes desean que éste comience para encontrarse con sus compañeros, mientras que son numerosos los profesores que lo que más les acongoja es justamente encontrarse con los suyos.

Los profesores de los centros donde estas situaciones son habituales harían un gran servicio a nuestro sistema educativo, y a ellos mismos, si superaran el espíritu corporativo que les impide enfrentarse, pronunciarse o incluso denunciar las malas prácticas presentes en sus centros. Mientras su silencio siga amparando las actitudes, formas y actuaciones de los compañeros que dificultan o impiden introducir los cambios y las mejoras que nuestro sistema educativo necesita urgentemente, poco se podrá hacer. Es necesario romper con el hermetismo presente en los claustros de profesores.

 Entiéndase esta reflexión como un mensaje de ánimo y apoyo a esos magníficos profesores que hay en nuestro sistema educativo, y que día a día se esfuerzan por mejorar en un entorno como el que se acaba de describir, no es un cuestionamiento o un ataque a la profesión docente, todo lo contrario, es una reivindicación de la misma. Tampoco con esta reflexión se pretende que se olviden las consecuencias de unos recortes mal intencionados en educación. Pero estos no pueden seguir siendo la excusa para el inmovilismo.

domingo, 21 de junio de 2015

ESTUDIAR en el VERANO

Ahora que terminó el fútbol leía que a los futbolistas le dan una serie de tareas y recomendaciones  para sus vacaciones con la finalidad de no perder completamente la forma y cuando se incorporen a la temporada les sea más fácil coger el ritmo.

El curso fue duro  y al final  tienen bien merecidas las vacaciones pero al igual que los futbolistas no pueden perder completamente la forma y el ritmo de estudio por lo tanto hay van las recomendaciones para el verano.

1º.-LAS VACACIONES NO SON PARA APRENDER SINO PARA NO OLVIDAR.

2º.-Planificación horaria. Esto es la clave para el estudio del verano; sino existe una planificación horaria es casi imposible que se aproveche el tiempo por lo tanto es importante, aunque estemos de vacaciones, tener una planificación horaria  pactada por los padres y los hijos.

3º.-Horario de estudio. La mejor hora para estudiar en el verano son las primeras horas de la mañana, normalmente después del desayuno. Es la hora que más frescos están, más descansados y hay menos calor. Además cuando terminan las tareas tienen la sensación de que les queda todo el día por delante.

4º.-Días de estudio. Normalmente recomiendo de lunes a viernes aunque hay quien recomienda de lunes a jueves para que el niño tenga la sensación de un fin de semana largo

5º.-Horas de estudio. Depende de cada niño y cada padre debe adaptar los tiempos. Nunca más de una hora y nunca menos de media hora.  Hay que hacer ver al niño que este estudio no es un castigo sino la oportunidad de afianzar las cosas del curso

6º.-Lugar de estudio. Al no tener la rigidez del estudio durante el curso y normalmente van a ser actividades de repaso, se puede estudiar en lugares comunes de la casa (cocina, salón). Si suspendió alguna asignatura y la profesora le recomendó estudiar algo concreto entonces debería hacerlo en un lugar privado, en su lugar de estudio habitual.

A modo de resumen:
Hay que convertir el verano en una oportunidad, en un momento para que tus hijos consoliden los contenidos del curso y puedan afrontar con las mayores garantías el próximo curso académico. De lo que se trata es de que, aunque realicen tareas durante todo el verano, tengan la sensación al finalizar el verano de que han tenido tiempo para ellos, que han podido descansar y que han podido disfrutar plenamente del verano.
FELIZ VERANO
Información obtenida de http://justificaturespuesta.com/10-consejos-sobre-como-estudiar-durante-las-vacaciones/



sábado, 13 de junio de 2015

10 ESTRATEGIAS a utilizar si tienes un alumno HIPERACTIVO en el aula

1)      Enfocando hacia lo positivo
  •     En vez de amonestar únicamente los errores del niño, trate de descubrir sus talentos, habilidades, lo que le gusta hacer y lo que le disgusta.
  •     Descubra lo que el alumno ya sabe y lo que va aprendiendo.
  •     Pregunte a otras personas, padres o compañeros qué destrezas posee el estudiante, qué le gusta más y en qué está interesado.
  •     Hágale  una encuesta de intereses personales: ¿qué es lo que más le gusta hacer?, ¿cuáles son sus características más sobresalientes?, ¿qué revistas ha leído últimamente?, ¿qué le gustaría ser de mayor?, ¿a qué le gusta jugar?
  •     Una vez que tenga una lista de cualidades e intereses del alumno, empiece a trabajar con base a ella: dele premios a cambio de conductas socialmente adecuadas (motivación externa) Seguramente el más inadaptado de sus alumnos presenta a diario algunas conductas socialmente adecuadas pero éstas quedan opacadas por la gran cantidad de comportamientos incorrectos, sin embargo los programas más efectivos de modificación de conducta no consisten en castigar sistemáticamente las conductas indeseables sino en reforzar las adecuadas.

2)      Las reglas deben ser claras y breves. Dé las instrucciones en forma específica, en diez palabras o menos, pues esto facilita el buen comportamiento. Si le dice muchas cosas el niño se distrae, se pierde, y por tanto no obedece. Dígale explícitamente lo que espera de él, con pocas palabras y repita las consignas sólo una vez para que resulte eficaz. Ud. puede realizar los siguientes pasos para asegurarse que el estudiante ha entendido una instrucción:
  •     dígale la instrucción o la regla.
  •     explíquele de qué se trata,
  •     pídale al estudiante que la repita y que le diga qué va a hacer y cómo.
    • Dé una instrucción, espere a que la cumpla y sólo entonces pídale la siguiente.
    •  No use lenguaje ambiguo como “pórtate bien” o “quiero que trates bien a tu compañero”.
    • Apoye sus indicaciones mostrando imágenes de lo que quiere que haga el alumno, incluso puede pegar las reglas  cerca del niño para que éste recuerde lo que debe hacer, la imágenes son mucho más efectivas que un reglamento por escrito pegado en la pared.
3)      Recompense la conducta sin contraponer sus expresiones. Al ver al estudiante trabajando en una tarea, atento e involucrado en ella, no lo interrumpa, espere a que termine de trabajar y entonces acérquese a él y dígale: “Muy bien, vi que estabas trabajando muy bien en tu tarea”. Esto es una valiosa recompensa para el alumno. No agregue frases como: “ya ves que si podías”, “te felicito, estás trabajando muy bien…no como ayer”, “¡muy bien! ojalá siempre estuvieras así, “me gustó mucho tu trabajo, ves cuando quieres todo te sale bien, pero cuando no..”. Cuando el profesor aplica frases positivas pero inmediatamente las acompaña de un reproche, descalificación o regaño termina por inutilizar su estrategia motivacional, esto se debe a que primero refuerza al niño e inmediatamente lo “castiga” aplicando un estímulo aversivo (desfavorable-negativo). La próxima vez que vaya a estimular a un alumno por estar sentado, por haber traído su tarea o por respetar su turno en una actividad, recuerde detenerse antes de agregar comentarios negativos extras.
4)      La recompensa regular ayuda al estudiante a aprender una conducta nueva, mientras que la recompensa ocasional le ayuda a mantener conductas que ya ha aprendido. Algunos ejemplos de refuerzos o recompensas que puede usar con un niño, además de los elogios, son:
  •     Permítale leer algunas historietas preferidas durante el tiempo libre, fije un lapso de tiempo para que no se resista a abandonar la historieta cuando Ud. necesite que regrese  a una actividad académica; pregúntele sobre la trama o contenido de la historieta e interésese por ello, esto suele ser muy apreciado por los estudiantes y aumenta la “capacidad de reforzamiento” del profesor.
  •      Que el niño seleccione un documental o película breve para verla con todo el grupo la próxima clase.
  •      Que el niño gane tiempo extra de descanso.
  •      Que el niño gane tiempo para jugar en el ordenador (sólo si es posible)
  •       Que el niño pueda realizar una actividad artística  de su interés.
  •      Que el niño pueda usar la pizarra para dibujar.
  •      Tareas privilegiadas en la clase, como ayudar al maestro a repartir el material, borrar el encerado o decidir el juego que la clase jugará.

5)      Refuerce la obediencia y los pequeños logros. Podemos reforzar la obediencia cuando el estudiante obedezca las órdenes, siga instrucciones o realice una conducta deseada, entregándole reconocimiento social, mostrando otras formas de atención positiva o afecto. El objetivo consiste en aumentar la frecuencia de la conducta deseada cada vez que ésta ocurre, ya sea en el salón de clases, en casa o en otro ambiente. Es importante identificar primero las conductas que se reforzarán y cuáles serán los reforzadores preferidos por el estudiante, un reforzador no es necesariamente algo físico que se entregará a los alumnos a cambio de sus conductas adecuadas: los elogios y las expresiones de aprobación son un reforzador poderosísimo.

6)      Costo de respuesta. Esta es una estrategia conductual efectiva sobre todo cuando un niño necesita más estructura y rutina. El costo de respuesta es una estrategia que consiste en suprimir privilegios cuando la persona a cometido una falta, también se le conoce como castigo negativo. Para que se efectivo :
  •     Que se advierta al alumno claramente la consecuencia que recibirá si no cumple con la regla.
  •      Que inmediatamente se cumpla la consecuencia advertida: nunca amenace con dar consecuencias que de antemano sabe que no va a poder cumplir pues éste es el camino más directo para perder su autoridad a través de las palabras.
  •      Que la sanción tenga relación con la falta cometida: esto permite al niño desarrollar una noción clara de justicia.

7)      Regulación de la conducta social mediante economía de fichas o puntos. A través de ésta técnica se busca que el estudiante vaya adquiriendo la habilidad de autorregularse para no perder fichas y al mismo tiempo la de esforzarse por recolectar el máximo posible.

8)      Autocontrol. Consiste en darse cuenta del propio comportamiento y evaluar su significado y sus consecuencias de acuerdo con la situación, a fin de lograr un mejor control sobre sí mismo y sobre la relación con el medio. Se puede trabajar el autocontrol de la siguiente manera:
  •     Establezca un sistema de señales o claves, entre los dos, que haga saber al estudiante cuándo es necesario el autocontrol.
  •     Identifiquen las conductas que van a ser autocontroladas.
  •     Diseñe una hoja de registro o tabla que incluya las conductas problema.
  •     Es importante proporcionar copias al niño para que las llene en situaciones acordadas, como en la clase.
  •     Al dar las hojas de registro, explique al alumno, poniéndose usted en su lugar y representando roles y situaciones de la clase, para ejemplificar cómo llenar la tabla y en qué momento.
  •       Póngase de acuerdo con el alumno para elegir una señal que signifique que debe sacar su hoja de registro y llenarla, dos golpecitos en el escritorio dados por el profesor o decirle su nombre mientras el maestro se toca la barbilla pueden funcionar; el propósito de las señales ocultas es que los demás compañeros no estén al pendiente de los comportamientos inadecuados del alumno con problemas de conducta.

9)      Advierta las consecuencias negativas de la conducta. Comunique al estudiante (solo 1 o 2 veces), en forma clara, lo que ocurrirá si no obedece. La mejor manera de dar una advertencia es mediante una frase condicional de “Si... entonces...”


10)  Claves preventivas. Son una buena estrategia para detener una conducta inadecuada antes de que comience, y así evitar una confrontación vergonzosa para el estudiante o una reprimenda frente a todo el grupo. Establezca claves o señales con el alumno, de manera que una señal o una palabra signifique que ponga o mantenga la atención, o que deje de hablar o molestar. Por ejemplo: tocar el hombro del estudiante, darse pequeños toques en la barbilla o golpear con el dedo sobre el escritorio para indicarle al niño que su comportamiento es incorrecto; si los profesores utilizan estas señales ocultas en cuanto empiezan a observar los primeros signos de inquietud podrán aún detener la emisión de conductas indeseables.

Documentación obtenida de "PROGRAMAS DE DESARROLLO SOCIAL/AFECTIVO
para Alumnos con Problemas de Conducta Instituto de Educación de  Aguascalientes, Ags.


sábado, 6 de junio de 2015

Intervención PSICOPEDAGÓGICA o rehabiliatción NEUROPSICÓLÓGICA

El concepto de diagnóstico diferencial hace referencia a la determinación de que componente del sistema está primariamente dañado, a que otros componentes no dañados afecta secundariamente este daño primario y como lo hace en caso de cada uno de ellos, y que otros componentes no resultan afectados ni primaria ni secundariamente.

Un diagnóstico diferencial de las alteraciones emocionales de un niño con dificultad de aprendizaje o adaptación escolar deberá determinar:
·         La naturaleza de dichas dificultades
·         Su eventual etiología biológica
·         Su relación causa-efecto con las dificultades de aprendizaje

No basta decir en un informe que un niño presenta alteraciones emocionales ni tampoco basta decir si estas alteraciones son primarias o secundarias con respecto a las dificultades de aprendizaje del niño; es preciso establecer un diagnóstico diferencial de estas alteraciones emocionales, lo que supone:
·         Decir cuál es su naturaleza
·         Cuál es su causa
·         Por qué se manifiestan en la conducta del niño
·         Cómo se manifiestan
·         Cómo se le puede ayudar
Sólo así podrá el niño recibir el tratamiento adecuado.

El diagnóstico diferencial de las  dificultades de aprendizaje o adaptación escolar deberá permitirnos determinar si esas alteraciones se deben a un retraso o a un trastorno. La gran diferencia entre retraso o trastorno es que en el retraso no está implicada una afectación cerebral específica por lo que suele bastar con una intervención psicopedagógica adaptada a la condición cognitiva del niño, mientras que el trastorno implica siempre una afectación cerebral, por lo que requiere ofrecer al niño una rehabilitación neurocognitiva.

 El concepto de intervención psicopedagógica está basado  en la idea de reforzar en el niño aquellas conductas y adquisiciones escolares en las que “no está a la altura de los demás niños” ya que el desarrollo de estas conductas o adquisiciones es más lento que el de los otros niños, es decir, se diferencia solamente cuantitativamente de los demás niños de su edad y lo que se trata es que la intervención “tire” del cerebro del niño lo suficiente como para estimular su desarrollo

La rehabilitación neuropsicológica es un tratamiento que, basándose en la información acerca de qué componente del sistema es el que está dañado, cómo lo está, a la función de qué otros componentes está afectando  secundariamente ese daño, cómo lo está haciendo y que otros componentes no se ven afectados, tiene por objeto ayudar al niño a generar las estrategias compensatorias de su déficit primario más eficientes para su estatus cognitivo-emocional.



Como vemos la intervención psicopedagógica y la rehabilitación neuropsicológica son dos metodologías que se oponen mutuamente y se trata de saber cuál de ellas es la que necesita cada niño concreto.

Fuente: Las dificultades de aprendizaje y/o adaptación escolar. Dra María Jesús Benedet